Tratamiento de la turbidez del agua industrial

La turbidez del agua es un parámetro que mide la presencia de partículas en suspensión que dificultan el paso de la luz a través del efluente.

Estas partículas pueden tener origen mineral, orgánico o biológico y, aunque no siempre son visibles a simple vista, afectan directamente a la calidad del agua y a su comportamiento en procesos industriales.

En el tratamiento de aguas industriales, la turbidez es un aspecto clave a controlar porque influye en la eficiencia de los procesos, en la protección de equipos y en la calidad del producto final.

De hecho, una turbidez elevada puede provocar incrustaciones, ensuciamiento de membranas, interferencias en sistemas de desinfección y problemas para cumplir con la normativa vigente.

Causas de la turbidez en el agua

Partículas inorgánicas (arcillas, limos o arena)

Proceden de arrastres del terreno, captaciones superficiales o procesos industriales. Causan una turbidez elevada que favorece la abrasión de equipos, la saturación de filtros y la acumulación de sólidos en decantadores.

Materia orgánica en suspensión

Incluye restos vegetales, compuestos orgánicos coloidales y subproductos de procesos industriales. Puede generar problemas de olor, favorecer el crecimiento microbiológico y elevar los valores de DBO y DQO.

Microorganismos (algas, bacterias,etc.)

Proliferan con facilidad en aguas superficiales o sistemas abiertos y, además de incrementar la turbidez, dificultan los trabajos de desinfección y provocan la formación de biofilm en tuberías y superficies metálicas.

Precipitados químicos y coloides

Se originan cuando ciertos compuestos disueltos alcanzan su límite de solubilidad. Los coloides, por su tamaño, carga eléctrica e insolubilidad, son especialmente difíciles de eliminar sin tratamiento químico.

Tratamientos para eliminar la turbidez del agua

Coagulación: desestabilización de partículas coloidales

Consiste en añadir coagulantes que neutralizan las cargas eléctricas de las partículas más finas para que pierdan estabilidad y se agrupen. Es el primer paso para tratar la turbidez coloidal, una de las más difíciles de eliminar.

Floculación: formación de flóculos sedimentables

Favorece la unión de las partículas, una vez desestabilizadas, en flóculos grandes, pesados y más fáciles de separar del agua por decantación o flotación.

Decantación y sedimentación

Permite separar los flóculos por gravedad. Es eficaz cuando los sólidos son más densos que el agua, y se utiliza como una primera fase de clarificación en muchas instalaciones industriales.

Filtración (arena, multimedia y membranas)

Retiene las partículas residuales tras la clarificación: los filtros de arena o multimedia sirven como “pulido final”, y las membranas permiten alcanzar calidades más altas en procesos sensibles.

Flotación por aire disuelto (DAF)

Introduce microburbujas de aire que se adhieren a las partículas y las hacen ascender a la superficie del agua. Es especialmente útil para eliminar grasas, aceites y sólidos ligeros típicas de industrias alimentarias y cárnicas.

Productos químicos para reducir la turbidez

Coagulantes inorgánicos, orgánicos y naturales

Desestabilizan las partículas en suspensión: los inorgánicos (sales metálicas) son eficaces en altas cargas; los orgánicos permiten un control más preciso; y los naturales generan un menor impacto ambiental.

Floculantes aniónicos, catiónicos y no iónicos

Favorecen la formación de flóculos compactos. La elección de un tipo de floculante depende del tipo de partículas, el pH del agua o el proceso de separación posterior (filtración, suspensión, flotación, etc.).

Coadyuvantes de floculación

Aglutinan las sustancias coloidales del agua y mejoran la eficiencia del proceso. Su objetivo es reforzar la estructura del flóculo y reducir el consumo del producto principal para optimizar costes y rendimiento.

Soluciones SIQUÍMICA para el control de la turbidez

Las gamas de SIQUÍMICA están diseñadas para ofrecer soluciones eficaces contra la turbidez del agua adaptadas a los diferentes procesos y sectores industriales.

Engloban floculantes y coagulantes de alto rendimiento para clarificación, decantación y flotación formulados para distintos tipos de agua y contaminantes.

Por otro lado, integran soluciones multifuncionales que combinan acciones coagulantes, floculantes y acondicionadoras del agua.

Además de estas soluciones, en SIQUÍMICA desarrollamos y ofrecemos:

Productos commodities (estándar) para aplicaciones habituales.

Formulaciones a medida desarrolladas según la calidad del agua y el tipo de industria o proceso.

Asesoramiento técnico y selección de la mejor combinación de productos químicos para el tratamiento de aguas.

Laboratorio propio para realizar test de jarras, comparar soluciones y ajustar dosis óptimas.

Nuestro enfoque integral nos permite aplicar tratamientos más estables, reducir costes y garantizar resultados reproducibles en planta.

Preguntas frecuentes

Depende de la normativa autonómica y del tipo de vertido, pero en general se exige una turbidez inferior a 20 NTU.

No obstante, el parámetro clave que evalúan las administraciones es la concentración de Sólidos Suspendidos Totales (SST), que puede variar entre 10-100 mg/L en función del punto de vertido (red de saneamiento municipal, cauce público, dominio público marítimo-terrestre) y la normativa aplicable (autorización de vertido específica, ordenanza municipal, normativa autonómica).

Por este motivo, aunque la turbidez es un indicador útil de la eficacia del tratamiento físico-químico con coagulantes y floculantes, el cumplimiento legal se verifica mediante la determinación analítica de SST según métodos normalizados.

La turbidez en aguas potables debe ser muy baja, ya que este parámetro interfiere directamente en su desinfección y puede indicar presencia de microorganismos potencialmente peligrosos para la salud.

Los límites de turbidez en agua potable son mucho más estrictos que en usos industriales, pudiendo llegar a ser inferiores a 1 NTU.

De hecho, el Real Decreto 3/2023 sobre criterios sanitarios de la calidad del agua de consumo establece un valor paramétrico de 1 NTU como límite máximo en el punto de entrega al consumidor, aunque en la práctica las plantas potabilizadoras modernas suelen operar con valores inferiores a 0,5 NTU tras los procesos de coagulación, floculación, decantación y filtración.

Cualquier valor por encima de este umbral puede comprometer la eficacia de la desinfección con cloro u otros oxidantes, además de generar rechazo sensorial en los consumidores.

Para elegir un coagulante y un floculante es necesario conocer la composición del agua (tipo de sólidos, pH, conductividad) y realizar ensayos de laboratorio, como el test de jarras. Estas pruebas son básicas para seleccionar el producto adecuado y su dosis óptima.

Sí. Una turbidez elevada en el agua puede causar colmatación de membranas, pérdida de rendimiento, aumento de presión y mayor frecuencia de limpiezas. Esto quiere decir que la turbidez incrementa costes de mantenimiento, estropea equipos y reduce la vida útil del sistema.

Sí. En aguas con turbidez baja, la filtración puede resolver el problema. Sin embargo, cuando predominan partículas coloides o hay restos de materia orgánica en el agua, los mejores resultados únicamente se obtienen combinando filtración con coagulantes y floculantes.

Sí. En SIQUÍMICA realizamos análisis y ensayos de clarificación en laboratorio, y acompañamos al cliente en la implantación del tratamiento más eficaz para su negocio. Esto incluye la elección de los productos más adecuados y seguimiento técnico continuo.